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¿Cómo evitar la deserción escolar durante la contingencia del COVID-19?

Sisteméxico
Publicado por Sisteméxico el 9/07/20 09:05 AM

Sin duda, la educación es uno de los sectores de la sociedad que más está siendo impactado por la actual pandemia, y la deserción escolar es uno de sus principales problemas a atender para el arranque del ciclo escolar 2020-2021. Como personal que trabaja dentro de una institución educativa, esta situación nos interpela directamente acerca del cómo deberíamos responder a una realidad tan abrumadora y apabullante, siendo una comunidad educativa comprometida ética y socialmente con los estudiantes.

Son especialmente la directiva y la docencia quienes menos permanecen indemnes ante las diferentes historias de los alumnos que pasan por los pupitres a lo largo de los años. Entender estas realidades nos compromete como parte de la comunidad educativa a la que pertenecemos. 

Ahora con el coronavirus (COVID-19) hay relatos que se repiten en cada salón y es inevitable que no se nos muevan las emociones al conocerlas: niños que se quedan en casa conviviendo con abusadores; adolescentes presenciando o siendo víctimas de violencia intrafamiliar; madres o padres que fueron despedidos repentinamente y necesitan que sus hijos les ayuden con los ingresos; menores de edad haciéndose cargo de sus hermanos más pequeños, mandados a educación a distancia, mientras sus padres continúan laborando y no pueden cuidarlos.

Ante este panorama, es evidente que la deserción escolar es una de esas problemáticas más esperadas como consecuencia del coronavirus (COVID-19). Tan solo la Secretaría de Educación en México estima que “800 mil de los alumnos que concluyen secundaria no se inscribirán al nivel bachillerato, lo que representa cuatro de cada 10 jóvenes”. Mientras que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), advierte que la pandemia provocará que “los niños y niñas de más bajos recursos tengan casi cinco veces más probabilidades de no regresar a la escuela primaria que los estudiantes con más recursos”.

 

< Conoce nuestro Plan contra la Deserción Escolar en el 2020 >

 

La historia de Rodrigo Pichardo es una de ellas. A unos meses de haber egresado de la secundaria, ni sus padres ni él consideran su inscripción al bachillerato. Para los meses por venir, lo que le espera a Rodrigo es trabajar en una granja de producción avícola, junto a su padre, ya que con la inflación de los precios de la canasta básica y el recorte de los sueldos a favor de mantener los empleos, el bolsillo de su familia quedó afectado duramente. Por lo que su padre le ha pedido que se enrole dentro de la empresa de venta de pollos.

Aunque con otro nivel socioeconómico, el caso de Romina Saenz también implica el abandono de los estudios, al menos de manera temporal. Siempre que le pasaba por la cabeza dejar de ir a clases, en seguida recordaba a una compañera de la secundaria que había abandonado los estudios por quedar embarazada. Por aquellos años Romina nunca imaginó que al finalizar sus estudios de preparatoria, tendría que pasar a fuerzas un año sabático antes de continuar sus estudios matriculándose en una licenciatura en derecho, ya que su padre no encuentra conveniente que se inscriba al ciclo escolar por iniciar. Él le explica que observa poca claridad de parte de las universidades acerca del cómo serán las clases para el siguiente ciclo, no cree que valga la pena la inversión ni el tiempo empleados en la universidad que tenían contemplada. Para su padre la educación virtual no es buena.

Sean escuelas públicas o privadas, se trate de niveles preescolar o educación superior, la crisis económica y social ocasionada por el coronavirus (COVID-19) está afectando severamente a estudiantes con diferentes perfiles y niveles socioeconómicos. Es en este sentido que como instituciones deben buscarse medios alternativos que propongan soluciones a los alumnos matriculados, así como a los potenciales que puedan inscribirse, para que no abandonen la escuela. No cabe la menor duda que la educación virtual es una de las herramientas que mejor ayuda a encontrar la solución para el caso de cada estudiante.

Los sistemas de e-learning son excelentes opciones para evitar que los estudiantes dejen las aulas temporalmente, o peor aún, no regresen a ellas después de un largo periodo de ausentismo. Por eso, es necesario entender primero qué es la deserción escolar, las principales causas y de qué manera las herramientas virtuales pueden sumar a la solución a esta problemática que, sin duda, se agudiza más a causa del coronavirus (COVID-19).

 

¿Qué es exactamente la deserción escolar y cómo podemos diferenciarla?

Para ayudar a los casos más cercanos de deserción escolar, es importante distinguir de otros problemas escolares que incluso podrían ser factores que influyen para en el abandono de los estudios:

 

  • Deserción escolar: es el abandono de los estudios y es multifactorial, es decir, sus causas pueden ser situaciones económicas, familiares, de desarrollo humano y rendimiento académico. Los alumnos dejan de asistir a clases y quedan fuera del sistema educativo.
  • Rezago escolar: se trata de cuando una persona adulta o mayor de 15 años no cuenta con la escolaridad mínima o suficiente en su país, en el caso de México, es la educación media superior.
  • Absentismo escolar: es la continua ausencia de un estudiante durante las clases cuando, en realidad, la presencia es un elemento muy importante para el correcto proceso de enseñanza y aprendizaje del alumnado. El absentismo afecta de manera negativa el rendimiento académico y puede conllevar al fracaso y desmotivación.

 

Causas de la deserción escolar

Entre las causas principales de deserción escolar están las siguientes:

 

  1. 1. Trastornos del neurodesarrollo humano, trastornos y dificultades del aprendizaje.
  2.  
  3. 2. Familias desmotivadas respecto a la formación académica y escolar.
  4.  
  5. 3. Familias muy permisivas y poco comprometidas con el logro académico y la autonomía de sus hijos.
  6.  
  7. 4. Fallecimiento de familiares y divorcios de padres.
  8.  
  9. 5. Problemas económicos que conllevan que los estudiantes trabajen.
  10.  
  11. 6. Embarazo adolescente y una nula planificación familiar.
  12.  
  13. 7. Problemas de adicción a drogas y alcohol.

 

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6 formas de evitar la deserción escolar con ayuda de los sistemas e-learning

1. Apoyo extra para las clases 

 

Durante las primeras semanas de confinamiento muchas madres y padres de familia, junto con sus hijos, tuvieron que adaptarse de manera brusca e inesperada a los cambios de una educación presencial a un modelo totalmente en  línea.

Entonces, ante la falta de experiencia y el poco conocimiento pedagógico, varias familias se sintieron en el desamparo respecto a cómo manejar el aprendizaje de sus hijos. Además, la disposición de los docentes no era siempre la mejor, dado que tenían numerosos grupos a su cargo, así como tareas y exámenes que diseñar y evaluar.

Es así que para el siguiente ciclo las escuelas podrían ofrecer apoyo extra por medio del uso de herramientas e-learning, trabajando en conjunto con el mismo personal docente, prestadores de servicios educativos o el departamento de pedagogía. De este modo, se previene que los estudiantes se vayan quedando atrasados en su avance académico.

En el caso de la educación básica, algunas instituciones ya ofrecían servicios de club de tareas. Esta estrategia bien podría continuar por medio de videollamadas y aulas virtuales. Tengamos en cuenta un estudio de la organización Xaber (Link), mencionado por Milenio en un artículo sobre los efectos de la pandemia en la educación, en el que se afirma: “quienes están sufriendo el peor impacto de la pandemia suelen ser quienes no tienen a un adulto a su lado que los oriente y los acompañe en su proceso de aprendizaje”.

 

2. Docentes más flexibles con la situación de los estudiantes

 

Es necesario recordarles a los docentes que el escenario de aprendizaje de los estudiantes no es ordinario al de cualquier ciclo escolar y que ni los contenidos temáticos ni las técnicas de aprendizaje habituales estaban pensadas para realizarse de manera remota, menos todavía en una pandemia con familias sufriendo serias consecuencias psicosociales.

En este sentido, hay estudiantes que tal vez no abandonen la escuela, pero deban trabajar medio tiempo o fines de semana para apoyar en los gastos de la casa. Es importante que los profesores consideren estas situaciones al momento de establecer los criterios de evaluación y establecer fechas de entrega de trabajos, por lo que usar el calendario virtual y habilitar las carpetas de entrega de tareas en las aulas virtuales es una buena opción para que todos estén enterados y bien coordinados de lo que se hará cada semana.

 

3. Escuela para familias

 

Como directivos y docentes, debemos entender que el logro académico de un estudiante es posible a través de un trabajo en equipo. Se educa en sociedad y comunidad, por lo que en el caso de las escuelas particulares las madres y padres de familia podrían tomar talleres y cursos sobre estilos de crianza y técnicas de estudio que apoyen a sus hijos a mantener el ritmo académico en la casa. Las escuelas tendrían que ofertar esta formación complementaria por medio de un sistema de e-learning.

La comunidad educativa podría organizarse para ver vídeos y mantener charlas de café a través de Zoom, acerca de la importancia de mantener rutinas con los niños y adolescentes, así como establecer límites y nuevas normas de convivencia ahora que pasan mayor tiempo dentro de los hogares. 

Hay que concientizar a las familias que por más que sea difícil de manejar la energía de los menores, pasar el día completo viendo Youtube o jugando con el teléfono no es lo mejor. 


4. Recordar a los estudiantes cuál es el sentido de los temas que estudian

 

La deserción escolar se da mayormente en la preparatoria. De acuerdo con la Dra. Ana Razo, investigadora del CIDE: “Hay una caída en las trayectorias educativas que tiene que ver con que la educación media superior pierde sentido porque muchos estudiantes de bachillerato se desenganchan muy fácil porque no encuentran en la escuela una institución para la vida”.

 

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Esto es, quizá, debido a que los jóvenes no crecieron escuchando sobre los beneficios que la educación puede darles a largo plazo y se quedaron con la idea de que los resultados más inmediatos y basados en ganancias monetarias son lo mejor para ellos. 

Es importante recordar a los adolescentes cuál es el sentido de cada tema que ven en clase y cómo estos desafíos académicos que deben resolver en forma de ejercicios, pueden responder a las realidades del entorno donde viven; así como lo que les puede enriquecer el tener ciertos conocimientos y habilidades desarrolladas dentro de un mercado laboral tan competitivo. 

El uso adecuado de herramientas de e-learning puede sumar a la motivación de los estudiantes al facilitarles ejercicios más interactivos.


5. Recordar que las escuelas pueden seguir siendo los lugares más seguros

 

Tal vez  haya personas que relacionan la escuela con malas experiencias, tales como haber vivido violencia y acoso escolar. Sin embargo, existen niños y adolescentes para quienes los centros escolares son verdaderas válvulas de escape ante problemas familiares. Así como hay profesores que podrían representar figuras adultas y de autoridad que validen lo que un alumno pueda sentir, pensar y anhelar a pesar del desinterés de sus familias, como sucede con algunos jóvenes bachilleres que no cuentan con el apoyo de los padres para seguir estudiando la universidad. 

Por ello, es que a raíz de la pandemia y la suspensión de clases presenciales, la UNICEF, el Banco Mundial, el Programa Mundial de Alimentos y la UNESCO elaboraron un documento sobre puntos a trabajar para la apertura gradual de escuelas y así, prevenir situaciones como la deserción escolar. Muchos menores, dicen, corren grandes riesgos en las calles e incluso dentro de sus propias casas.

En plena pandemia, una manera de apoyar a los estudiantes es ofreciendo atención psicológica y de orientación a través de algunas herramientas de sistemas de educación virtual. Incluso para la educación superior y el bachillerato podrían ofertarse asignaturas con contenidos como habilidades para la vida y regulación emocional, que si bien no solucionan el problema de raíz, sí ofrecen contención emocional a los estudiantes para que puedan seguir estudiando en la medida de lo posible.


6. Unir fuerzas con el Estado

 

Sin importar si estamos hablando de educación privada o educación pública es importante que los esfuerzos para prevenir y disminuir la deserción escolar concuerden con las estrategias que tiene el gobierno estatal y federal. El titular de la Secretaría de Educación (SEP) Esteban Moctezuma anunció que su equipo de trabajo está ideando un plan para que ningún estudiante quede rezagado.

Los centros educativos deben usar las TICs y las herramientas de aula virtual no solo para las clases académicas, también son excelentes formas de mejorar la comunicación y ayudar en otros rubros de la formación integral de los estudiantes. De esta manera, como instituciones podremos prevenir la deserción escolar y asegurar un buen número de la matrícula para los semestres por venir durante la “nueva normalidad”.

 

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Tópicos: Aula virtual, Escuelas, e-learning, Educacion, Covid-19

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